Una conversación con el vecino, un saludo al vigilante o unas palabras con el mesero parecen momentos insignificantes, pero este tipo de interacciones estarían desapareciendo poco a poco de la vida cotidiana, especialmente entre los más jóvenes.
Así lo plantea una investigación publicada en Perspectives on Psychological Science, que analizó los hábitos de comunicación de cerca de 2.000 personas y encontró una reducción en la cantidad de palabras que se pronuncian diariamente.
El investigador Matthias Mehl explicó a la BBC que el grupo menor de 25 años registró una reducción promedio de 451 palabras habladas al día, mientras que entre los mayores de esa edad la cifra fue de 314 palabras.
El celular cambió la forma de relacionarnos
El estudio señala que el fenómeno no necesariamente significa que las personas estén perdiendo palabras de su vocabulario. La reducción estaría concentrándose principalmente en las conversaciones espontáneas y breves que surgen durante el día.
Son los llamados “vínculos débiles”, como el intercambio con un vecino al salir de casa, una conversación corta con un trabajador de un establecimiento o el saludo entre una persona y el vigilante de un edificio.
Los celulares y las aplicaciones permiten resolver muchas de estas interacciones sin necesidad de hablar. A esto se suman las redes sociales, los mensajes de texto y las nuevas herramientas de inteligencia artificial, que cada vez intervienen en más actividades que antes requerían contacto directo.
La investigación también relaciona este cambio con el aumento del aislamiento social y con algunos hábitos que se fortalecieron después de la pandemia de COVID-19.
Aunque continúan realizándose estudios para determinar cómo ha evolucionado esta tendencia, Mehl plantea una alternativa sencilla: buscar más momentos durante el día para conversar directamente con otras personas.

